Ayuno congregacional

DEL 10 AL 30 DE ENERO – 2022

¿Cómo ayunar?

El ayuno es un tiempo de búsqueda e intimidad con Dios. Es abstenerse de alimentos, para enfocarse en un período de crecimiento espiritual. Específicamente, humildemente negamos algo a la carne para glorificar a Dios, mejorar nuestro espíritu, y profundizar en nuestra vida de oración.
Hay quienes ayunan medio día, 24 horas, varios días, un mes o más. No obstante, el cómo ayunas, cuánto tiempo ayunas y de qué ayunas no es tan importante como el por qué detrás del ayuno.

Tipos de ayuno en la Biblia:

El de Daniel, por ejemplo, fue un ayuno parcial – donde sólo comió legumbres y agua y se abstuvo de las mejores comidas (Daniel 1:8-16).
Otro ejemplo es Pablo, que ayunó absolutamente (sin NADA de comida ni agua) por tres días (Hechos 9:9).
Por lo general, los ayunos de comida sólo incluyen agua y/o jugo 100% natural (cafeína y azúcar tienen un efecto más dramático en un cuerpo sin comida sólida).

Algunos consejos prácticos:
Planifica de antemano

No es una buena idea comer todo lo que te encanta hasta saciarte antes de un ayuno. Varios días antes del ayuno, ve comiendo menos porciones y con menos frecuencia. Así mismo, el día que termines el ayuno, empieza con porciones pequeñas y bajas en grasa Entra y sal del ayuno lentamente.

Separa tu tiempo

El propósito del ayuno es darle tiempo a que Dios moldee tu corazón y tu carácter. Escoge un día en el que puedas sacar tiempos para estar con Dios y trabajar uno de los propósitos antes mencionados.

Presenta tu ayuno a Dios

Cuando llegue el día, saca un tiempo para presentarte delante de Dios y presentar el por qué del ayuno. Pídele a Dios que te de fuerzas para completar el periodo de ayuno, que sea un tiempo de crecimiento espiritual para tí y que sea un tiempo de agrado para Él. Disfruta de Su presencia y permite que Dios te transforme.

Ve poco a poco

Si nunca has ayunado o has ayunado muy pocas veces, empieza con algo sencillo. Intenta un ayuno de medio día, sólo de agua y 100% jugo. Empieza por la mañana y termina tu ayuno con una leve cena, utilizando el tiempo de desayuno y almuerzo para Dios. Recuerda, Dios no se va a impresionar si el ayuno es más difícil – no ganamos el favor de Dios a través de nuestra miseria. ¡Ya ganamos el favor de Dios a través de la obra redentora de Jesús!

Misión secreta

Dejemos que Jesús explique esta:
“Pero tú, cuando ayunes, lávate la cara y péinate. Así, nadie se dará cuenta de que estás ayunando, excepto tu Padre, quien sabe lo que haces en privado; y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.” (Mateo 6:17-18)

Entrega tu ayuno con gratitud

Antes de terminar tu ayuno, separa un último tiempo para agradecerle a Dios la oportunidad de crecer en Él y ser moldeado por Él. Pídele que te recuerde siempre lo que aprendiste durante este tiempo y que te ayude a no deshacer lo que Él hizo en ti. Luego, ¡come y deléitate en la provisión física de Dios!