“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Juan 14:6

Cuando hay un corazón rendido a Dios, el Espíritu Santo tiene la luz verde para hablarte donde quiera que estés, no importa el lugar donde te encuentres, si es el menos lógico o apropiado. La Palabra que resuena en mi espíritu es “Yo Soy”. Cuando tuve ese encuentro con el Yo Soy de Moisés, mi vida cambió; en ese momento que me arrepentí se produjo un giro de 180 grados. Hoy medito como Jesús es el camino, la verdad y la vida y por medio de él tengo acceso al trono de Dios para encontrar su gracia y su misericordia. El “Yo Soy” de Moisés es el mismo que llamó a Abraham y dirigió sus pasos hacia la tierra prometida. Es el mismo que le habló a Josué y le dijo que se esforzara y fuera valiente para conquistar todo lo que Dios había separado para ellos como pueblo. Es el mismo que caminó las calles de Judea enseñando, predicando, sanando, liberando los cautivos oprimidos por el diablo. ¿Por qué esta Palabra es importante para aquellos que buscamos la Presencia de nuestro Dios? Porque el mismo Yo Soy es quien me llamó a mí, y te llama a ti para que te sumerjas en su Verdad, para que te sumerjas en el río de su Espíritu donde vas a encontrar esos misterios ocultos que ahora se manifiestan a sus hijos.

Oración

Padre, que en este día nuestros oídos espirituales se afinen, que nuestro espíritu esté listo para recibir las revelaciones de tu Palabra y que unidos a tu Santo Espíritu continuemos andando en tu camino, en el nombre de Jesús.