“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Juan 16:33

Es tu paz la que permanece en aquellos cuyo pensamiento persevera en ti. Una paz que el mundo no puede dar porque sólo viene de parte tuya, pues tú eres la paz. Todo a nuestro alrededor habla de conflictos, desafíos, retos e inseguridades, pero cuando estamos en búsqueda de tu presencia nos encontramos guardados en el hueco de la palma de tu mano. Llegamos a ese lugar de refugio no para escondernos del mundo, pues sabemos que aunque estamos en el mundo no le pertenecemos, sino para fortalecer nuestro ser interior, para encontrarnos con el que nos susurra a nuestro oído que somos sus hijos amados, los justos de la tierra que disfrutan de la estima de Dios; es en este tiempo donde nuestra fortaleza llega para hacerle frente a todo lo que nos pueda acontecer. Estar unidos a ti Jesús como tú estás unido al Padre es nuestro mayor deseo.

Oración

Padre, sabemos que cada día trae su propio afán, pero también cada día nos lleva un poco más hacia una intimidad con nuestro Señor. Espíritu Santo háblanos, muéstranos al Padre y al Hijo para que nuestra fe crezca y podamos creer en esperanza contra esperanza, como hizo Abraham. Le hablamos a nuestra alma y le decimos que unida al Espíritu de Dios será más que vencedora en Cristo Jesús.