“Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido.”

Salmos 40:16

Cuando te buscamos y meditamos en la salvación es imposible que no nos alegremos y nos gocemos en ti. Recuerda en dónde estabas antes de rendir tu vida al Señor, quizás envuelto en adicciones o promiscuidad, pornografía, mentira, orgullo o rebeldía. ¡De cuánto nos has librado! Quizás diste la espalda a tus responsabilidades o caminaste con la gente equivocada que te llevó hacia una vida desordenada. Sin embargo, llegó el día de tu encuentro con Jesucristo, el Hijo de Dios, escuchaste en tu interior que Él te llamaba y decía tu nombre; en ese instante su Espíritu Santo viene a habitar dentro de ti y comienza a revelarte la Palabra de Dios. Ahora lees las escrituras y comienzan a tener vida y tu boca se abre para alabar a tu Señor.

Oración

Padre, que tu Palabra se revele a nuestro espíritu. Que podamos entender que ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús y que el poder de tu Espíritu nos da vida y vida abundante para librarnos del pecado que lleva a la muerte. Así viviremos llenos del gozo de la salvación, en el nombre de Jesús.