“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.”

Salmos 5:3

Tú deseas escuchar su voz, pero Él desea escuchar la tuya. ¿Despiertas y tu primer pensamiento es para Él? ¿Le dejas saber que lo amas, que lo anhelas, que deseas escuchar su voz y que esperas confiadamente que él te va a hablar? ¿Cuándo escuchas su voz te dejas guiar o sigues pensando y haciendo tu voluntad? Su Palabra dice que por causa de su amor sin fin es que puedes entrar a su Presencia. Ahí dónde los rebeldes y los que hablan maldad no llegan, tú si llegas. Derrama ante su trono todo lo que sabes que no es de beneficio para ti y los tuyos. Déjale saber que tienes luchas, que aquello que un día te llevó por camino de perdición ha vuelto a hablarte a tu oído. Y ahí escucha la dulce voz de su Espíritu que te deja saber que no eres huérfano. Tienes un Padre que te ama. Él desea escuchar tu voz todos los días y que escuches la de Él dirigiendo tus pasos.

Oración

Padre, gracias por tu inefable amor, por ese amor que me abraza y me deja saber que he sido redimido(a) y lavado con la Sangre de tu Hijo. Gracias porque deseo escuchar tu voz y no me cansaré de buscarte cada mañana, en el nombre de Jesús.