“El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.”

Salmos 138:3

Conocer tu voluntad es el comienzo de cambios en mi vida. Sé que tu oído está atento a mi clamor porque no eres un dios sordo. Tú estás sentado a la derecha del Padre atento a mis ruegos y sé que, en medio de cualquier prueba, estás ahí dándome aliento y fortaleciendo mi ser interior. Sé que tu Palabra me enseña que, aunque un ejército acampe alrededor mío, mi corazón no temerá, aunque se levanten batallas, yo estaré confiado(a). Tú eres mi fortaleza, pues sé que en medio de la angustia me sustentas. El estar en tu presencia es reposo a mi alma y es donde encuentro esa fe que necesito para creer.

Oración

Padre hoy riego esta Palabra con adoración y alabanza a tu nombre, creyendo que tus promesas son sí y amén. Le hablo a mi alma, declaro que ella te bendice y no olvida ni una sola de tus bendiciones. Yo espero confiadamente que tu Espíritu Santo produzca en mí más hambre de tu presencia, en el nombre de Jesús.