“Jehová a ti he clamado; apresúrate a mí; escucha mi voz cuando te invocare.”

Salmos 141:1

Sé que en tu presencia no tengo que ocultar mi angustia por eso me rindo ante ti Señor, inclina tu oído a mi clamor y que lleguen a ti mis palabras llenas de ansia porque solo tú puedes responder, solo tú puedes intervenir. Tú escuchas la oración de un padre y una madre, hoy te pido que inclines tu oído a mi ruego. Tú formaste a mis hijos desde el vientre para que fueran de bendición y no de maldición y para que ellos siguieran tus caminos y nunca se apartaran de él. Me postro ante ti, creyendo que no hay nada imposible para ti. Aunque ellos se desvíen de su propósito en ti, tus ángeles los guardarán por dondequiera que ellos vayan para que sus pies no tropiecen con piedra. Yo estoy confiando que la Palabra sembrada en ellos no ha caído en tierra árida o llena de espinos, sino que ha caído en tierra fértil para dar fruto al ciento por uno en Cristo Jesús.

Oración

Padre, hoy elevo mi confianza en ti porque tú eres mi Señor, tú eres el que los cubres con tus plumas y bajo tus alas estarán seguros. Yo creo que, aunque por un camino vengan enemigos contra ellos, por siete tendrán que huir y cuando más derrotados se sientan, ahí escucharán tu voz, pues todas las demás voces se callan cuando tú hablas. Esa voz que guiará sus pasos hacia verdes prados y arroyos tranquilos donde se encontrarán con su Pastor, en el nombre Jesús.